Workflow

Cómo convertir un proceso en una estructura explícita de entradas, pasos, condiciones, responsables, estados, salidas y criterios de cierre.

En la página anterior dimos un primer paso: dejamos de mirar acciones aisladas y comenzamos a pensar en tareas, secuencias y estados.

Eso nos permitió describir mejor cómo se mueve un asunto.

Pero todavía falta convertir esa intuición en una estructura operativa suficientemente clara para que personas y sistemas puedan coordinarse.

Supongamos que sabemos que una contratación debe seguir, en términos generales, este recorrido:

recibir
→ revisar
→ aprobar
→ registrar

La secuencia es útil, pero sigue dejando muchas preguntas abiertas.

¿Qué información debe existir al comenzar?

¿Qué significa exactamente “revisar”?

¿Qué ocurre si falta un anexo?

¿Quién debe intervenir?

¿Qué condición habilita la aprobación?

¿Qué salida debe dejar cada etapa?

¿Qué estado tiene el expediente mientras espera?

¿Cuándo puede considerarse realmente terminado?

El workflow aparece para responder esas preguntas.

Idea central

En el marco pedagógico de este sitio, un workflow es un proceso explícito que organiza entradas, pasos, condiciones, responsables, estados, salidas y cierre.

Su función principal no es “usar IA”.

Su función es hacer explícita la lógica de avance del trabajo.

Qué añade un workflow a una simple secuencia

Comparemos dos representaciones.

Primera:

recibir contrato
↓
revisar
↓
aprobar
↓
registrar

Segunda:

ENTRADA
solicitud + contrato + antecedentes del proveedor

↓

PASO
clasificar tipo de contratación

CONDICIÓN DE AVANCE
tipo y criticidad identificados

RESPONSABLE
Compras / Legal

ESTADO RESULTANTE
EN REVISIÓN

↓

PASO
revisar riesgos

CONDICIÓN DE AVANCE
documentos obligatorios disponibles

SALIDA
matriz de hallazgos con evidencia

↓

PASO
pedir aprobación

CONDICIÓN DE AVANCE
excepciones identificadas y escaladas cuando corresponda

↓

CIERRE
decisión, versión y responsable registrados

Las dos describen el mismo trabajo de manera general.

Pero la segunda permite operarlo.

Podemos saber qué falta, quién debe actuar, qué produce cada etapa y por qué un asunto no puede avanzar.

Ésa es la diferencia práctica.

Workflow como representación explícita

La disciplina de Business Process Management utiliza representaciones explícitas precisamente para coordinar actividades y las restricciones que gobiernan su ejecución. Weske muestra que, una vez representado un proceso, es posible analizarlo, ejecutarlo, monitorearlo y mejorarlo.

Nuestro uso del término workflow será deliberadamente más sencillo.

No necesitamos aprender BPMN ni un motor de procesos.

Necesitamos aprender a formular siete preguntas:

Elemento Pregunta
Entrada ¿Qué pone en marcha el trabajo y qué recibe?
Pasos ¿Qué actividades deben realizarse?
Condiciones ¿Qué debe cumplirse para avanzar?
Responsables ¿Quién hace o responde por cada etapa?
Estados ¿Dónde se encuentra el asunto?
Salidas ¿Qué produce cada etapa?
Cierre ¿Qué significa haber terminado correctamente?

Estas siete preguntas serán nuestra anatomía básica del workflow.

1. Entrada: qué pone en marcha el trabajo

Todo workflow necesita un comienzo.

En algunos procesos el inicio es un documento:

llega una demanda

En otros, una solicitud:

un área pide contratar un proveedor

En otros, un evento:

vence un plazo

O un cambio en otro sistema:

se crea un nuevo incidente de seguridad

Para nuestro caso conductor, la entrada podría formularse así:

Solicitud de contratación de proveedor tecnológico acompañada de los antecedentes disponibles.

Pero conviene separar dos cuestiones.

El disparador no es necesariamente toda la información necesaria

El proceso puede comenzar aun cuando falten documentos.

Por ejemplo:

DISPARADOR
el área solicitante envía la solicitud

ENTRADA INICIAL
nombre del proveedor + descripción del servicio + contrato

INFORMACIÓN TODAVÍA POSIBLEMENTE FALTANTE
DPA + SLA + seguridad + anexos

Esto evita exigir que el expediente esté perfecto antes de existir.

El workflow puede comenzar precisamente para detectar qué falta.

Una entrada necesita estructura mínima

Si el proceso comienza con:

Hola, ¿pueden mirar esto?

adjunto a un PDF, alguien tendrá que reconstruir:

  • quién solicita;
  • para qué se contrata;
  • qué servicio es;
  • qué urgencia existe;
  • qué documentos se recibieron.

Un workflow bien diseñado intenta capturar desde el principio la información que necesitarán las etapas posteriores.

Eso reduce re-trabajo.

No significa pedir cien campos “por si acaso”.

Significa identificar la información mínima útil para iniciar correctamente.

2. Pasos: qué actividades componen el trabajo

Los pasos son las actividades del workflow.

Para el contrato tecnológico, Clases UDD.pdf utiliza una secuencia mínima especialmente clara:

1. Ingreso
2. Clasificación
3. Recuperación
4. Análisis
5. Matriz
6. Aprobación
7. Registro

Cada paso resuelve un problema distinto.

Ingreso

Crea el asunto y reúne antecedentes iniciales.

Clasificación

Determina qué tipo de contratación es y qué nivel de revisión puede necesitar.

Recuperación

Obtiene documentos y criterios pertinentes.

Análisis

Ejecuta las revisiones que corresponden.

Matriz

Consolida hallazgos, evidencia e información faltante.

Aprobación

Obtiene la decisión de quien tiene autoridad suficiente.

Registro

Conserva la decisión y los elementos necesarios para cerrar el expediente.

La utilidad del workflow está en mantener estas operaciones separadas cuando tienen funciones distintas.

Un paso puede contener varias acciones

“Recuperación” podría incluir:

buscar contrato
buscar DPA
buscar SLA
consultar política interna
consultar historial de excepciones

No necesitamos necesariamente transformar cada operación en una etapa visible del workflow principal.

La granularidad depende del control que necesitamos.

Una regla útil es:

crea un paso separado cuando necesitas observarlo, asignarlo, condicionarlo, medirlo o controlarlo de manera independiente.

Si no, puede permanecer como una subtarea interna.

Un paso no tiene por qué ser ejecutado por una sola tecnología

Por ejemplo, “analizar riesgos” podría combinar:

skill jurídica
+
RAG sobre política interna
+
tool para leer anexos
+
revisión humana

El workflow no sustituye esas capas.

Las coordina.

3. Condiciones: qué debe cumplirse para avanzar

Aquí aparece una de las diferencias más importantes entre una lista de pasos y un workflow controlado.

Una lista dice:

clasificación → análisis

Un workflow puede decir:

clasificación
↓
¿tipo de contrato y criticidad identificados?
↓
sí → análisis
no → solicitar información

La condición convierte el avance en algo verificable.

Condición de entrada a una etapa

Por ejemplo:

ANÁLISIS
sólo comienza si los documentos obligatorios para la ruta están disponibles

Condición de salida de una etapa

ANÁLISIS
sólo termina cuando cada hallazgo tiene evidencia o está marcado como información faltante

Condición de escalamiento

si existe una desviación fuera del rango autorizado
→ no pasar directamente a aprobación ordinaria
→ escalar

Condición de cierre

si la decisión no está registrada
→ el expediente todavía no puede cerrarse

Las condiciones hacen visible el “si” que en muchos procesos vive únicamente en la experiencia de las personas.

Las mejores condiciones son observables

Comparemos:

si el contrato está bien
→ aprobar

con:

si:
- terminaron las revisiones obligatorias;
- no quedan hallazgos críticos pendientes;
- las excepciones tienen aprobación;
- la versión final está identificada;
→ solicitar aprobación final

La segunda formulación es más útil porque permite comprobar si la condición se cumplió.

No elimina el juicio jurídico.

Lo ubica dentro de una arquitectura más visible.

Condiciones deterministas y evaluativas

Algunas condiciones pueden resolverse mediante reglas sencillas:

monto > umbral

O:

DPA presente = sí/no

Otras requieren evaluación:

¿la desviación contractual es material?

No debemos fingir que ambas son idénticas.

Una condición evaluativa puede necesitar:

  • criterios explícitos;
  • evidencia;
  • revisión humana;
  • posibilidad de escalamiento.

Una arquitectura madura utiliza reglas simples cuando son suficientes y reserva la evaluación probabilística o profesional para aquello que realmente la necesita.

4. Responsables: quién debe intervenir

Un proceso profesional no ocurre en el vacío.

Necesitamos saber quién debe ejecutar, revisar o responder por cada etapa.

Por ejemplo:

Etapa Responsable principal posible Otros participantes
Ingreso área solicitante / Compras Legal Ops
Clasificación Compras / Legal negocio
Privacidad especialista de privacidad negocio / seguridad
Seguridad equipo de seguridad proveedor
Revisión contractual Legal Compras
Negociación Compras + Legal negocio
Aprobación autoridad definida Legal / negocio
Registro Legal Ops / sistema responsable contractual

La tabla no es una distribución universal.

Cada organización tendrá la suya.

La lección es otra: el workflow debe poder decir quién tiene la pelota.

Ejecutar no equivale a responder

Un sistema puede ejecutar materialmente una acción.

Por ejemplo:

crear registro

O:

enviar recordatorio

Eso no significa que el sistema sea el responsable organizacional del proceso.

Debemos mantener separadas cuatro preguntas:

CAPACIDAD
¿puede hacer la acción?

PERMISO
¿está autorizado a hacerla?

DECISIÓN
¿quién determina que corresponde hacerla ahora?

RESPONSABILIDAD
¿quién responde por el resultado del proceso?

Esta separación será especialmente importante cuando incorporemos mayor automatización.

Rol y persona tampoco son exactamente lo mismo

Un workflow puede asignar una tarea al rol:

ABOGADO REVISOR

sin predeterminar qué persona concreta la ejecutará.

La distinción es útil porque los procesos deben sobrevivir a vacaciones, rotaciones y cambios de equipo.

Weske destaca precisamente que los workflows con interacción humana pueden asignar actividades a roles y resolver en ejecución qué persona disponible las realiza.

Para un abogado no técnico basta una intuición:

diseñamos el proceso alrededor de funciones, no de nombres propios siempre que sea posible.

5. Estados: dónde está el expediente

Ya introdujimos estados en la página anterior.

Ahora debemos incorporarlos al workflow.

Una ruta posible sería:

RECIBIDO
↓
EN CLASIFICACIÓN
↓
PENDIENTE DE DOCUMENTACIÓN
↓
EN REVISIÓN
↓
EN NEGOCIACIÓN
↓
PENDIENTE DE APROBACIÓN
↓
APROBADO
↓
CERRADO

Pero un workflow real permite rutas laterales:

ESCALADO
RECHAZADO
SUSPENDIDO
INFORMACIÓN INSUFICIENTE

El estado tiene dos funciones.

Función informativa

Permite saber qué ocurre.

¿Cuántos asuntos están esperando al proveedor?

Función de control

Puede determinar qué acciones están permitidas.

Por ejemplo:

si estado = PENDIENTE_DE_DOCUMENTACIÓN
→ no habilitar aprobación

Eso convierte el estado en parte activa de la gobernanza del proceso.

El estado debe tener significado operacional

Un problema frecuente es crear estados como:

NUEVO
ABIERTO
EN PROCESO
LISTO
TERMINADO

sin definir qué significa cada uno.

“Listo” podría significar:

  • análisis terminado;
  • listo para negociar;
  • listo para aprobar;
  • listo para firmar;
  • listo para cerrar.

Si una etiqueta no permite saber qué puede ocurrir después, probablemente necesita mayor precisión.

6. Salidas: qué produce cada etapa

Los pasos no deberían desaparecer sin dejar un resultado identificable.

Por ejemplo:

Etapa Salida posible
Ingreso expediente creado
Clasificación tipo + criticidad
Recuperación conjunto documental + faltantes
Análisis hallazgos con evidencia
Matriz síntesis consolidada
Aprobación decisión + condiciones
Registro expediente cerrado y trazable

La salida de una etapa puede convertirse en la entrada de la siguiente.

Por ejemplo:

CLASIFICACIÓN
produce:
criticidad = alta

↓

RECUPERACIÓN
usa ese resultado para exigir:
contrato + DPA + SLA + seguridad

Así aparece una relación explícita entre etapas.

Salida no equivale a texto generado

Una salida puede ser:

  • un documento;
  • un dato;
  • un estado;
  • una decisión;
  • una tarea creada;
  • una notificación;
  • una matriz;
  • un registro.

No todo workflow debe terminar con un informe.

En un sistema jurídico operativo, producir correctamente un estado o registrar una aprobación puede ser tan importante como generar texto.

La forma de salida puede funcionar como contrato entre etapas

Supongamos que la etapa de análisis debe entregar:

cláusula
hallazgo
evidencia
criterio
evaluación
información faltante

La siguiente etapa puede esperar exactamente esos elementos.

Esto reduce el riesgo de que una etapa entregue una narración difícil de reutilizar.

Pero debemos conservar una distinción aprendida anteriormente:

estructura correcta ≠ contenido correcto ≠ evidencia suficiente.

Un objeto perfectamente estructurado puede contener una clasificación equivocada.

La estructura ayuda a coordinar y revisar.

No reemplaza la verificación.

7. Cierre: qué significa haber terminado correctamente

El último elemento suele recibir menos atención de la que merece.

Un proceso puede dejar de moverse sin haber terminado.

Por ejemplo:

nadie respondió por dos semanas

no significa:

CERRADO

Del mismo modo:

Legal terminó su revisión

no significa necesariamente:

CONTRATACIÓN RESUELTA

Un workflow necesita criterios de cierre.

En nuestro caso podrían incluir:

✓ decisión adoptada
✓ versión final identificada
✓ excepciones documentadas
✓ aprobaciones conservadas
✓ documentos finales almacenados
✓ responsable contractual identificado
✓ obligaciones futuras registradas

La regla es sencilla:

terminar una tarea no equivale a cerrar un proceso.

Cierre satisfactorio y cierre negativo

No todo proceso debe terminar con una aprobación.

También puede cerrarse porque:

proveedor rechazado

O:

solicitud retirada

O:

información insuficiente y área decide no continuar

Un workflow bien diseñado permite representar esos finales sin obligar a convertir toda ruta en “éxito”.

El workflow completo del contrato tecnológico

Reunamos ahora los siete elementos.

flowchart TD
    A[Entrada: solicitud + antecedentes] --> B[Ingreso]
    B --> C[Clasificación]
    C --> D{¿Tipo y criticidad definidos?}
    D -- No --> E[Solicitar información]
    E --> C
    D -- Sí --> F[Recuperación documental]
    F --> G{¿Documentación suficiente?}
    G -- No --> H[PENDIENTE DE DOCUMENTACIÓN]
    H --> F
    G -- Sí --> I[Análisis]
    I --> J[Matriz de hallazgos]
    J --> K{¿Excepciones?}
    K -- Sí --> L[Escalar / resolver]
    L --> M[Pedir aprobación]
    K -- No --> M
    M --> N{¿Aprobado?}
    N -- No --> O[Registrar rechazo]
    N -- Sí --> P[Registrar decisión]
    O --> Q[Cerrar]
    P --> Q

Ahora podemos leer el diagrama de una manera más rica.

Entrada

La solicitud y antecedentes iniciales.

Pasos

Ingreso, clasificación, recuperación, análisis, matriz, aprobación y registro.

Condiciones

Tipo definido, documentos suficientes, excepciones resueltas, aprobación obtenida.

Responsables

Distintos roles organizacionales según cada etapa.

Estados

Pendiente de documentación, en revisión, escalado, pendiente de aprobación, cerrado.

Salidas

Clasificación, conjunto documental, matriz, decisión y registro.

Cierre

Existe una decisión documentada y el expediente queda trazable.

Eso es un workflow.

Workflow no significa necesariamente automatización

El mismo diseño podría ejecutarse mediante personas.

Por ejemplo:

Compras recibe
↓
Legal clasifica
↓
Privacidad revisa
↓
Compras negocia
↓
gerente aprueba
↓
Legal Ops registra

También podría existir software que sólo muestre estados y asigne tareas.

O IA dentro de determinados pasos.

La estructura del workflow y el grado de automatización son dimensiones diferentes.

Workflow tampoco significa agente

Ésta es una frontera que debemos mantener desde ahora.

Un workflow puede incluir IA en varios pasos y seguir teniendo una ruta principal definida de antemano.

Por ejemplo:

SI faltan documentos
→ pedir información

SI hay datos personales
→ activar privacidad

SI existe excepción
→ escalar

Las condiciones fueron diseñadas previamente.

El sistema sigue una arquitectura conocida.

No necesitamos todavía que seleccione dinámicamente una estrategia abierta.

Esa diferencia será importante más adelante.

Por ahora basta conservar:

WORKFLOW
organiza una ruta y sus condiciones

AGENTE
puede llegar a seleccionar dinámicamente próximos pasos dentro de límites

No todo workflow con un LLM debe llamarse agente.

Workflow y conversación por etapas

Otra confusión posible proviene de la sección anterior del handbook.

Allí aprendimos a trabajar por etapas dentro de una conversación:

modelo propone
↓
persona revisa
↓
persona dice “continúa”
↓
modelo ejecuta siguiente etapa

Eso enseña la lógica de descomposición.

Pero un workflow agrega elementos que pueden existir fuera de la conversación:

  • estados persistentes;
  • responsables distintos;
  • condiciones explícitas;
  • handoffs entre personas;
  • eventos externos;
  • criterios de cierre;
  • registros.

Una conversación de cinco mensajes puede ser parte de un workflow.

No es necesariamente el workflow completo.

La mirada de procesos

El material del curso propone cinco preguntas para insertar IA dentro de una organización.

Proceso

¿Cómo avanza el asunto desde recepción hasta decisión?

Dato

¿Qué información necesita cada etapa y dónde se registra?

Rol

¿Quién prepara, revisa, aprueba o escala?

Evento

¿Qué dispara una etapa o una excepción?

Métrica

¿Cómo sabemos si el proceso mejora o falla?

Estas preguntas amplían la evaluación.

Una aplicación puede producir excelentes outputs aislados y seguir siendo una mala solución organizacional si:

  • nadie recibe el resultado correcto;
  • la información llega tarde;
  • existen duplicaciones;
  • el proceso no sabe cuándo detenerse;
  • las aprobaciones no quedan registradas;
  • una excepción se pierde.

La calidad del sistema no se agota en la calidad del texto generado.

Qué puede salir mal al diseñar un workflow

Modelar únicamente el camino ideal

Si el diagrama sólo funciona cuando todo está completo y todos responden, no cubre el trabajo real.

Crear condiciones imposibles de verificar

“Si el contrato está bien” no es una condición operacional suficiente.

Confundir responsable con ejecutor técnico

Una API puede ejecutar una actualización sin adquirir responsabilidad organizacional.

No definir outputs intermedios

Si una etapa entrega “lo que resulte”, la siguiente dependerá de interpretaciones ad hoc.

Tener demasiados estados

Un proceso con cincuenta etiquetas casi indistinguibles puede resultar tan opaco como uno sin estados.

Tener demasiado pocos

“En proceso” puede esconder esperas, revisiones y aprobaciones completamente distintas.

Cerrar demasiado pronto

Que la decisión esté tomada no significa que la evidencia y las obligaciones futuras estén registradas.

Qué debes recordar

Un workflow responde una pregunta más rica que “¿qué pasos existen?”.

Debe permitir responder:

¿Qué entra?
¿Qué ocurre?
¿Qué debe cumplirse?
¿Quién interviene?
¿Dónde está el asunto?
¿Qué produce cada etapa?
¿Cuándo termina?

Por eso en este sitio utilizaremos:

WORKFLOW
=
entrada
+
pasos
+
condiciones
+
responsables
+
estados
+
salidas
+
cierre

No es una definición universal de todos los sistemas de workflow.

Es nuestra arquitectura pedagógica para pensar procesos de trabajo jurídico.

El problema que todavía queda abierto

Ya sabemos describir un workflow.

Ahora aparece una nueva pregunta.

¿Quién debe ejecutar cada paso?

Podemos mantener el proceso completamente humano.

Podemos incorporar IA como asistente dentro de algunas tareas.

Podemos automatizar determinadas transiciones.

Las tres configuraciones pueden compartir exactamente el mismo workflow conceptual y, sin embargo, distribuir el trabajo de manera muy distinta.

El siguiente nodo estudia los tipos de workflow según el grado y la forma de participación de personas, IA y automatización.

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