Agentes por función profesional

Una segunda taxonomía, más cercana al trabajo jurídico: investigador, extractor, comparador, redactor, revisor y coordinador.

La página anterior clasificó agentes según su capacidad técnica dominante.

Distinguimos agentes conversacionales, de recuperación, con herramientas, de workflow, planificadores y sistemas multiagente.

Sin embargo, ésa no es necesariamente la manera más natural en que un abogado describe su trabajo.

Un equipo jurídico suele hablar de funciones:

investigar un tema;

extraer datos de contratos;

comparar versiones;

redactar un documento;

revisar el trabajo;

coordinar un proceso.

Por eso las clases introducen una segunda taxonomía: agentes por función profesional.

La finalidad no es fingir que el sistema ocupa una profesión humana. Es describir qué parte del trabajo se le está asignando.

Idea central

En este sitio distinguiremos seis funciones recurrentes:

investigador · extractor · comparador · redactor · revisor · coordinador.

Estas funciones describen el trabajo asignado.

No determinan por sí solas la arquitectura técnica.

Un investigador puede utilizar recuperación y herramientas; un revisor puede trabajar dentro de un workflow; un coordinador puede incorporar planificación.

Función no es identidad profesional

Decir “agente investigador jurídico” es una abreviatura funcional.

No significa que el sistema:

  • posea una habilitación profesional;
  • tenga criterio jurídico equivalente al de un abogado;
  • pueda asumir responsabilidad;
  • deba adoptar conclusiones finales.

Describe algo más concreto:

el sistema recibe una tarea de investigación y organiza acciones orientadas a producir antecedentes.

Esta cautela es especialmente importante porque los nombres de roles son antropomórficos por naturaleza.

La pregunta correcta es siempre:

“¿Qué operaciones realiza realmente este rol y qué decisiones continúan reservadas a personas?”

1. Investigador: encuentra y organiza fuentes

La función del investigador es reducir la distancia entre una pregunta y el universo de fuentes pertinentes.

Puede encargarse de:

  • formular búsquedas;
  • consultar repositorios autorizados;
  • filtrar por jurisdicción o fecha;
  • identificar fuentes primarias y secundarias;
  • extraer fragmentos relevantes;
  • organizar resultados;
  • señalar lagunas.

Ejemplo jurídico

Encargo:

“Prepara antecedentes sobre los requisitos aplicables a una transferencia internacional de datos en este proyecto.”

Un investigador bien delimitado podría producir:

1. Pregunta investigada
2. Fuentes consultadas
3. Fuentes encontradas
4. Fragmentos relevantes
5. Cuestiones que las fuentes no resuelven
6. Puntos que requieren interpretación jurídica

El producto no necesita ser una conclusión final.

De hecho, separar mapa de fuentes de opinión jurídica puede hacer el sistema más verificable.

Límite

El material de la clase formula una regla útil: uso razonable para construir un mapa preliminar; uso peligroso cuando el sistema presenta una conclusión jurídica definitiva sin revisión.

2. Extractor: saca datos de documentos

El extractor convierte material poco estructurado en información organizada.

Puede localizar:

  • nombres de partes;
  • fechas;
  • montos;
  • obligaciones;
  • cláusulas;
  • referencias cruzadas;
  • categorías de datos;
  • plazos;
  • excepciones.

Extraer no es interpretar

Supongamos que una cláusula dice:

“El proveedor podrá suspender el servicio si el cliente incurre en mora superior a quince días.”

Una extracción podría ser:

Facultad: suspensión del servicio
Titular: proveedor
Condición: mora superior a 15 días

Una evaluación diferente sería:

“La cláusula genera un riesgo alto para continuidad operacional.”

La primera organiza texto.

La segunda aplica un criterio.

No conviene mezclarlas silenciosamente.

Por qué importa

En proyectos de gran escala, la extracción puede alimentar:

  • matrices;
  • bases de datos;
  • comparación de contratos;
  • workflows;
  • análisis posterior.

Si la extracción inicial es errónea, muchas capas posteriores pueden heredar el error.

Por eso una función aparentemente “simple” merece evaluación propia.

3. Comparador: detecta diferencias y desviaciones

El comparador trabaja sobre dos o más objetos.

Puede contrastar:

  • versión anterior y versión nueva;
  • contrato negociado y modelo estándar;
  • cláusula del proveedor y playbook interno;
  • política declarada y documentación técnica;
  • requisito normativo y control implementado.

Comparar no es solamente encontrar cambios textuales

Existen al menos dos niveles.

Comparación textual

“La versión B eliminó la frase ‘sin costo adicional’.”

Comparación sustantiva

“La eliminación transforma una obligación gratuita en una prestación cuyo precio queda abierto.”

La segunda exige interpretación.

Un diseño serio debería permitir saber cuál de ambas operaciones se realizó.

Ejemplo contractual

Un comparador podría entregar:

Texto estándar Texto proveedor Diferencia Efecto preliminar Evidencia
30 días de notificación 5 días plazo menor menor tiempo para reaccionar cláusula 8.2

La estructura obliga a conectar diferencia con fuente.

4. Redactor: produce textos preliminares

La función del redactor es transformar antecedentes en una salida textual destinada a un uso concreto.

Puede preparar:

  • cláusulas propuestas;
  • minutas;
  • resúmenes ejecutivos;
  • correos;
  • informes;
  • matrices narrativas;
  • preguntas para una contraparte.

El redactor trabaja sobre decisiones previas

Éste es un punto que conviene hacer visible.

Si pedimos:

“Redacta la respuesta al proveedor”

el sistema necesita saber:

  • qué posición se adoptó;
  • qué puntos deben mantenerse;
  • qué concesiones están autorizadas;
  • qué hechos están confirmados;
  • qué tono corresponde.

Si esas decisiones no están definidas, el redactor puede terminar tomándolas implícitamente.

Por eso, en trabajo jurídico, una arquitectura segura suele separar:

DECISIÓN / CRITERIO
        ↓
REDACCIÓN

El agente puede convertir una decisión autorizada en texto sin ser quien crea unilateralmente la política sustantiva.

Borrador no es envío

También debemos separar producir un texto de comunicarlo externamente.

Un sistema puede tener permiso para redactar y no para enviar.

La diferencia reaparecerá en la página sobre permisos y autonomía.

5. Revisor: busca errores, omisiones y riesgos

El revisor recibe un producto ya generado y lo somete a una segunda mirada.

Puede buscar:

  • inconsistencias;
  • afirmaciones sin fuente;
  • omisiones;
  • contradicciones;
  • incumplimientos de formato;
  • desviaciones frente a criterios;
  • información faltante;
  • lenguaje excesivamente categórico.

Revisar no equivale a garantizar

Existe un riesgo intuitivo:

“Si un segundo agente revisó el trabajo, entonces ya está verificado.”

No necesariamente.

Si ambos agentes comparten:

  • la misma fuente equivocada;
  • el mismo contexto incompleto;
  • el mismo criterio deficiente;

pueden reproducir el mismo error.

La revisión cruzada ayuda cuando introduce una función, criterio o evidencia distinta, no simplemente una repetición de la primera generación.

Ejemplo

Un revisor podría recibir un informe contractual y comprobar:

[ ] cada hallazgo tiene cláusula identificada
[ ] cada conclusión distingue evidencia de inferencia
[ ] no existen materias obligatorias sin estado
[ ] las recomendaciones respetan el playbook
[ ] las incertidumbres están identificadas

El valor está en convertir calidad en criterios observables.

6. Coordinador: mueve el trabajo entre etapas

El coordinador no necesita producir el análisis sustantivo principal.

Su función puede consistir en:

  • recibir un encargo;
  • dividirlo;
  • asignar responsables;
  • comprobar dependencias;
  • esperar resultados;
  • detectar bloqueos;
  • consolidar estados;
  • decidir a quién derivar el siguiente paso.

Ejemplo

En una revisión de proveedor:

Coordinador
    ↓
contrato → contractual
DPA → privacidad
cuestionario → seguridad
precio → compras
riesgo crítico → abogado senior

La función es organizacional.

Puede implementarse mediante reglas, workflow, planificación o un sistema multiagente.

El coordinador no debe convertirse silenciosamente en decisor final

Mover un expediente a la instancia competente no es lo mismo que resolver el asunto.

Un coordinador puede concluir:

“Este caso requiere revisión de privacidad.”

Eso no equivale a:

“El tratamiento es jurídicamente lícito.”

La separación entre enrutamiento y juicio sustantivo puede reducir riesgos.

Una tarea puede recorrer varias funciones

Consideremos el caso base de las clases:

“Llegó un contrato de proveedor de IA. ¿Puede aprobarse?”

Podemos descomponerlo funcionalmente:

flowchart LR
    I[Investigar] --> E[Extraer]
    E --> C[Comparar]
    C --> R[Redactar]
    R --> V[Revisar]
    CO[Coordinar] -. organiza .-> I
    CO -. organiza .-> E
    CO -. organiza .-> C
    CO -. organiza .-> R
    CO -. organiza .-> V

Investigador

Busca política interna, antecedentes del proveedor y fuentes necesarias.

Extractor

Identifica cláusulas, plazos y obligaciones.

Comparador

Contrasta con estándar interno.

Redactor

Prepara la matriz y las preguntas.

Revisor

Busca inconsistencias entre evidencia, análisis y recomendación.

Coordinador

Mantiene el expediente, deriva especialidades y controla dependencias.

La arquitectura técnica puede asignar cada función a un agente distinto o combinar varias en un mismo agente.

Capacidad técnica versus función profesional

Conviene cruzar las dos taxonomías.

Función profesional Capacidades técnicas que podría utilizar
Investigador recuperación + herramientas
Extractor conversacional o herramientas + modelo de extracción
Comparador recuperación + herramientas + criterios
Redactor modelo + contexto + eventualmente workflow
Revisor recuperación + evaluación + workflow
Coordinador workflow + planificación + multiagente

La tabla no define equivalencias rígidas.

Muestra que un rol profesional puede implementarse mediante varias capacidades técnicas.

Diseñar desde la función, no desde el entusiasmo tecnológico

Existe una ventaja importante en comenzar por roles.

En vez de preguntar:

“¿Dónde podemos usar multiagentes?”

podemos preguntar:

“¿Qué parte del trabajo necesita investigar, cuál extraer, cuál comparar y cuál revisar?”

Después elegimos la arquitectura mínima necesaria.

Esto reduce un error frecuente en adopción tecnológica: partir del producto disponible y buscar una tarea que lo justifique.

La secuencia más sana suele ser:

PROBLEMA DE TRABAJO
      ↓
FUNCIÓN NECESARIA
      ↓
CAPACIDAD TÉCNICA
      ↓
ARQUITECTURA
      ↓
CONTROLES

Un criterio de delimitación profesional

Para cada rol conviene especificar tres cosas.

Entrada

¿Qué recibe?

Por ejemplo, el investigador recibe una pregunta y fuentes autorizadas.

Producto

¿Qué debe entregar?

Por ejemplo, un mapa de fuentes con fragmentos y lagunas.

Frontera

¿Qué no debe decidir?

Por ejemplo, no convertir el mapa preliminar en opinión jurídica final.

Este esquema puede expresarse así:

Rol Entrada Producto Frontera típica
Investigador pregunta + fuentes antecedentes no concluir sin revisión
Extractor documentos datos estructurados no inventar ni evaluar silenciosamente
Comparador objetos + criterio diferencias no confundir cambio textual con efecto jurídico
Redactor decisión + antecedentes borrador no asumir autorización para comunicar
Revisor producto + estándar observaciones no garantizar exactitud por sí solo
Coordinador estado + reglas asignaciones/transiciones no sustituir decisor competente

Por qué importa en práctica jurídica

Las guías profesionales sobre IA generativa insisten en que los abogados deben comprender razonablemente las capacidades y limitaciones de las herramientas que utilizan y mantener revisión apropiada de sus resultados.

La taxonomía por función ayuda a operacionalizar esa exigencia.

No necesitamos preguntar si “la IA hizo trabajo jurídico” en abstracto.

Podemos identificar:

  • qué parte investigó;
  • qué parte extrajo;
  • qué parte comparó;
  • qué parte redactó;
  • qué parte revisó;
  • quién coordinó;
  • quién tomó la decisión final.

La distribución del trabajo se vuelve visible.

Qué debes recordar

Clasificar agentes por función profesional no convierte al sistema en profesional humano.

Sirve para describir qué trabajo le asignamos.

Las seis funciones del curso son:

investigar, extraer, comparar, redactar, revisar y coordinar.

Cada una tiene entradas, productos y límites distintos.

Y cada una puede apoyarse en capacidades técnicas diferentes.

El problema que todavía queda abierto

Hasta ahora hemos recorrido dos taxonomías amplias.

Ahora podemos profundizar cada capacidad.

Comenzaremos por el tipo más cercano a la experiencia cotidiana con un chat:

el agente conversacional.

La siguiente página examina qué cambia cuando la conversación deja de ser una serie de mensajes aislados y empieza a mantener un estado básico del encargo.

Back to top